No obligar a dar besos

¿Por qué no obligar a dar besos?

El otro día hablamos de la importancia de no obligar a los niños y niñas a dar besos cuando saludamos a conocidos por la calle (a veces, desconocidos) o incluso en esos encuentros con familiares cercanos pero con los que no tienen mucho trato. Me pedistéis que hiciése un post ampliando un poquito el tema y aquí lo tenéis! 😉

Espero que os ayude a poder generar vuestras propias reflexiones y a ayudaros a tener a argumentos para poder hacer pedagogía entre vuestros familiares y amigos. A veces, son precisamente, nuestros seres queridos, como abuel@s o tí@s quién lo ponen más difícil porqué quieren achuchar y besuquear a los niños y niñas con toda la buena intención sin ser conscientes de las creencias que se pueden llegar a instalar en el cerebro infantil.

Sé que llega a ser muy incómodo para todos cuando insisten en que el niño o la niña les dé un besito. A veces, en un momento se genera un clima de tensión y malestar que es totalmente innecesario si nos centramos en respetar a los pequeños y a no vivir la situación desde el rechazo. Pero hay muchos adultos a los que les cuesta recibir un NO por respuesta… ese es otro temazo que da para otro post 😉

Si te apetece puedes ver el video 🙂

El cuerpo y la comunicación.

Los niños y niñas de edades comprendidas entre los 0 y los 6 años son básicamente cuerpo y emociones. Si los adultos tuviésemos en cuenta esto, a menudo, nuestras intervenciones serian distintas. Solemos relacionarnos con ellos/as desde nuestra mente adulta y normalmente intentamos hablarles y dar argumentos incomprensibles para sus cerebros infantiles. Es mucho más sencillo cuando nos relacionamos con niños y niñas de éstas edades hacerlo desde una presencia emocional y física. A menudo, olvidamos que a través del cuerpo también nos comunicamos.

Nuestro cuerpo físico, el tacto y el contacto es un canal de comunicación y vínculo. Su cuerpo es el medio desde los niños y niñas construyen sus relaciones con el mundo que les rodea. Descubren el entorno y exploran a través de su sensorialidad. Además, durante esta etapa van construyendo su psique, ponen las bases de su personalidad en gran parte como resultado de las acciones y reacciones de sus adultos referentes.

Sus cuerpos les pertenecen.

Si hemos comprendido todo lo anterior, nos daremos cuenta que si queremos enviar el mensaje (súper importante) de que sus cuerpos son solos suyos y les pertenecen. Debemos empezar por ser consecuentes con el trato que les ofrecemos.

¿Qué sucede con los besos?

  • Los besos y abrazos suponen un acto íntimo y afectivo para los niños y niñas. Como tal, requieren que se den desde la mas absoluta libertad. No se puede forzar a nadie a «dar afecto». Del mismo modo que nadie puede obligarte a recibir el contacto de alguien que no quieres recibir. Es la primera norma para educar con una base respetuosa.
  • Los adultos queremos achucharles y besarles porque nos despiertan ternura y con buena intención pero es importante que ellos no se sientan coaccionados. Satisfacer el deseo adulto no es lo más importante. Respeta su NO. «Los deseos del otro no están por encima de los míos».
  • Que no quiera dar besos no le hace ni antipático ni tímido. No podemos juzgar a un niño o niña pequeño por cómo reacciona ante determinadas circunstancias. Respeta su personalidad y sus límites.
  • Forzar el contacto físico no es una buena idea si deseamos transmitirles el respeto por sus cuerpos. Los niños y niñas tienen la virtud de estar totalmente conectados a sus sensaciones y necesidades de forma constante. Es importante conservar esa consciencia corporal desde la presencia que les ayude en sus relaciones futuras. Conocer sus propios límites y aquello que les gusta o disgusta respecto al contacto físico, es esencial para desarrollar una buena salud sexual y socioafectiva.
  • A veces, tan solo necesitan un poquito más de tiempo para sentirse tranquilos y confiados. Quizás te de un besito al despedirse o el próximo día. Una vez más, no le fuerces y respeta sus ritmos.
  • Tal vez, puedas darle otras opciones. Darle alguna salida válida que les sea útil en estos casos, un choque de manos o que pueda decir “hoy no quiero darte un beso, quizás otro día”

Prevención de abusos sexuales.

Es necesario que los niños y niñas desde bien pequeños aprendan a decir “no”, “basta” o “para” cuando sienten emociones desagradables o incómodas sobre sus cuerpos. Los abusos sexuales suceden casi siempre “disfrazados” de situaciones de juego que crean los pederastas. El niño o la niña no suele identificar la situación como “alerta, peligro” pero de lo que sí puede darse cuenta es de que aquello que le hacen no le gusta. Tenéis más información sobre este tema en este post sobre la prevención de abusos sexuales.

Además, es un aprendizaje valioso para cuando son más mayores. Es necesario que, sobre todo, las niñas, aprendan desde bien pequeñas que no tienen que consentir ningún contacto físico no placentero o que les genere cierta incomodidad. De esta manera, cuando empiecen a explorar y descubrir su sexualidad lo harán de forma segura, desde el respeto y el amor propio.

Juegos y el respeto a sus cuerpos.

A parte de comprender y ser conscientes de por qué no obligar a los niños y niñas a dar besos, en casa podemos ayudarles fomentando esa consciencia corporal a través de  diferentes situaciones de juego:

Jugar a hacer cosquillas.

Jugar a hacer cosquillas es un juego recurrente entre adultos y niños. En general, se divierten y les hace mucha risa. Pero es importante que para que sea un juego de seguridad afectiva pongamos un par de reglas. 

Lo que pasa que en ese tipo de juegos como los de persecución, hay una relación de poder. En este caso el adulto, tiene más fuerza y es capaz de “forzar” las cosquillas. Hay un punto agradable para el niño, e incluso de distensión, en el hecho de sentirse “atrapado” o “dominado”. Pero es un linea muy fina. En un momento dado el niño o la niña siempre dice “BASTA” y ya no quiere más. Aunque lo diga entre risas es importante respetarlo.

El placer se convierte en displacer. Hay un momento en que se siente demasiado indefenso, invadido y agobiado. En ese momento, ante el primer basta, mi recomendación es que paréis. Si él o ella quiere más, decirle que puede pedir más y podréis volver a empezar. Os invito a que los adultos probéis como os sentís frente a una immobiliación de otra persona. Al principio puede ser gracioso, incluso placentero pero hay un momento en que necesitas recuperar el control sobre tu cuerpo.

Los masajes.

Yo recomiendo muchísimo el masaje infantil, incluso como rutina antes de dormir, en niños/as que les cuesta conciliar el sueño. Sin duda, el contacto físico ayuda a reforzar el vínculo entre adultos y pequeños, y si se hace desde la tranquilidad y el cariño, el masaje y acariciar su piel, les lleva a un estado de relajación y profundidad muy placentera. Se sienten amados y sostenidos. Ahora bien, no todos los niños y niñas toleran el contacto físico de la misma forma. A veces, no les gusta el contacto o percibimos que tensión corporal cuando intentamos masajearlos. 

Una vez más, es necesario respetarles, quizás podemos empezar por un pie o una mano. Las extremidades suelen ser menos invasivas. Es imprescindible también, que las situaciones de masaje se den con personas con un gran vínculo de apego. Id recordando que si en algún momento no se sienten cómodos lo expresen y pararemos.

¿Cómo lo véis? ¿Os ha resultado de ayuda reflexionar sobre ello?

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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