miedo a equivocarte

Decidir con miedo a equivocarte.

Si estás leyendo este artículo es porque estás en un momento en el que tienes que tomar una decisión importante y dudas de cómo hacerlo o que, en general, te sientes insegura cuando tienes que tomar decisiones. Uno de los grandes retos en este tema está en cómo decidir con miedo a equivocarte.

Tranquila, es muy común.

Ya sabes que desde hace años me persigue una frase:

“He venido a enseñar lo que he venido a aprender”.

¿Qué significa esto? Pues que he vivido situaciones que me hubiera gustado evitar pero que haberlas transitado me ha llevado a ser lo que soy hoy: una mujer completa y feliz.

Si algo tengo claro, es que esto se debe a haber recuperado mi capacidad de decisión.

Durante las últimas semanas me han contactado muchas mujeres con situaciones personales muy diferentes que las llevan a tener sensaciones muy parecidas.

Aunque nuestro entorno suele estar en constante cambio, en los últimos meses nuestras vidas han dado un giro de 180º. Por supuesto, esto nos afecta:

Ansiedad, inquietud, nerviosismo, desequilibrio… y todo porque tenemos miedo a no hacer lo correcto. ¿Te suena?.

Ese es el motivo real por el que he decidido crear este contenido. Quiero ayudarte a saber cómo puedes tomar decisiones sin tener miedo a equivocarte.

Decisiones conscientes.

Esta es la clave. Por educación y cultura estamos acostumbradas a dejarnos llevar y evitar el fracaso. A no coger el timón de nuestras vidas y tener más en cuenta lo que puedan pensar de nosotras que lo que realmente nos pueda hacer felices.

Tomar decisiones conscientes, sin guiarnos por el miedo y pensando con amor hacia nosotras mismas, hará que siempre tomemos la mejor de las decisiones.

Pero…

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

El primer paso para llegar a decidir de forma consciente es darnos cuenta de que suele darnos mucho miedo decidir y equivocarnos. Este suele ser el primer bloqueo que nos impide pasar a la acción.

A menudo, enfocamos la toma de decisiones de una forma muy racional. Nos pasamos horas o incluso días sopesando opciones y valorando argumentos que en nuestra cabeza suenan a lógicos. Le damos muchas vueltas tratando de averiguar qué decisión es la más adecuada para nosotras. 

Normalmente, buscamos que la decisión sea justa para nosotras y los demás, que no sea muy arriesgada y sobre todo que sea la menos dolorosa. Nuestra vida se basa en la búsqueda del placer y en un intento de huir o alejarnos del dolor. 

Así que cuando pensamos que la decisión que vamos a tomar puede añadir dolor, sufrimiento o malestar a nuestras vidas, aparece el miedo y, o bien nos bloqueamos y no decidimos (lo que ya es una decisión en si misma) o bien, descartamos esa opción como la menos segura.

¿Crees que basar nuestras decisiones en el miedo es una buena forma de decidir?

Vamos a verlo.

¿Cómo influye el miedo en la toma de decisiones?

El cerebro

Cuando no sabes qué decisión es mejor sueles tomar la que te parece más segura. Como ya sabes, la emoción del miedo te ayuda a ser precavida y te vuelve prudente. Si ahora sientes miedo a tomar una decisión errónea o a equivocarte en tu elección es un mecanismo bueno aunque la sensación te resulte desagradable. De hecho, es la manera más efectiva que tenemos las personas de percibir las amenazas más previsibles. Así, que ¡bravo por tener una mente amiga que cuida de ti!

A demás, tu mente te ayuda a que no tomes decisiones de forma impulsiva y te empuja hacia un análisis de pros y contras. Recuerda que a tu cerebro no le gusta el riesgo. Le gusta lo conocido y lo seguro, porque su objetivo último es tu supervivencia. Así que siempre va a intentar «pararte» con una dosis de miedo que te haga replantearte cualquier decisión o acción que te haga salir de tu zona de confort.

La personalidad

No solo influye el cerebro, también tu personalidad. Dependiendo de ella, te costará más o menos asumir la renuncia que hay detrás de cada decisión, ya que todo SÍ a algo es un NO a otra cosa

Por ejemplo: un trabajo. Aparece una aparente mejor oportunidad (o desaparece la que tenías, que no era buena) pero la incertidumbre de cómo será lo que venga te frena (o te cae como un jarro de agua helada).

Puede que te paralice el no querer soltar “eso” hasta estar segura de que lo nuevo va hacerte más feliz. Pero como ya te imaginas, la vida no suele funcionar así. Las grandes decisiones implican un salto al vacío.

La sociedad

Tampoco la sociedad en la que vivimos favorece la toma de decisiones. Pertenecemos a una comunidad de adultas tremendamente autoexigentes y muchas veces incapaces de enfrentarnos a la posibilidad de fracasar.

Ese  “¿Y qué pensarán los demás?” hace que nos estresemos todavía más frente a una decisión:

 “¿van a pensar que estoy loca?” 

“Tiene que salirme bien a la primera”

 “Si fracaso se reirán de mí”

¿Cómo tomo una decisión de forma consciente?

Lo más importante para poder decidir, a pesar del miedo a equivocarte, es que seas consciente de qué hay detrás de cada opción o alternativa: 

  • ¿Tienes miedo a perder algo o a molestar a alguien?
  • ¿Deseas huir de una situación que no quieres afrontar?
  • ¿Necesitas seguir en la comodidad de tu zona de confort?
  • ¿Sientes que en realidad no te lo mereces?
  • ¿Crees que esa decisión conlleva una responsabilidad demasiado grande para ti?

Como ya te he comentado anteriormente, los seres humanos tomamos decisiones según percibimos (desde nuestras creencias) si aquello que vamos a obtener nos va a producir placer o dolor a corto plazo.

La mayoría de personas hace años que no toman decisiones vitales de esas capaces de transformar sus vidas porque sienten que no van a ser capaces de soportar el dolor a corto plazo que supone tomar una decisión. Por ejemplo, la falta de seguridad, enfrentarse a la pérdida o a la incertidumbre, al duelo o al juicio de los demás y al qué dirán. 

De repente, se dan cuenta que llevan años dejándose arrastrar por la corriente y que han caído en un estado de resignación o apatía. Esto sin duda afecta a su estado de ánimo y a sus relaciones familiares porque les aleja de vivir conectados con sus propios criterios. Muchas se conforman con vivir vidas apagadas perpetuando situaciones, trabajos o parejas que las hacen muy infelices.

Ahora pregúntate ¿Tu vida es resultado de tus circunstancias o de tus valores?

Es cierto, que la sola idea de salir de la zona de confort, provoca dolor, sentimiento de pérdida o duelo, o incluso miedo al fracaso. Pero es justo detrás de eso donde se encuentra esa vida con la que siempre has soñado. Puedes transitar la incomodidad si aprendes a sostenerte y tienes recursos personales para poder abrazarte en las sombras.

Debes creer en ti para poder transitar el miedo.

Creer en ti no va a hacer que no tengas miedo o que no te equivoques. Las decisiones erróneas forman parte del viaje. Parece un juego de palabras pero cuantas más decisiones tomes y más te equivoques, mejor, porque así aprenderás a tomar mejores decisiones. 

Creer en ti pide que revises tu relación con el fracaso y con ese miedo a equivocarte. ¿Sientes que has fracasado en el pasado? ¿Qué emociones despierta en ti esa experiencia? ¿Vergüenza? ¿Inseguridad? ¿Culpa? ¿Cómo crees que todo eso está influyendo en ti en este momento? ¿Cómo crees que podrías vivirlo diferente?

A mi me ayudó cambiar la palabra fracaso por intento y por «estoy en ello». Cuando me dicen ¿ahora sí que has encontrado el trabajo de tus sueños no? les digo: bueno, estoy en ello. O cuando me dicen: ¿Y si fracasa tu servicio? les respondo: bueno, voy a intentar que funcione. 

Las palabras están cargadas de emociones. Así que para mí todo son intentos que me acercan cada vez más a aquello que deseo. Tan solo hay resultados que quizás no se ajustan aquello que esperaba. Y esto pasa mucho, la verdad. Pero de todo aprendo, me ayuda a reajustar las velas y seguir navegando con foco pero con cierta flexibilidad.

Lo cierto es que todas solemos esperar resultados que respondan a la ley de causa- efecto de forma justa. Pero la vida no funciona de forma tan lineal, hay muchos factores que influyen que se escapan de nuestro control. 

Por eso es tan importante aprender a tener un diálogo interno honesto con nosotras mismas. Para que puedas tener información sobre cómo funciona tu estructura de personalidad y desde dónde te relacionas tú con el miedo a equivocarte.

Pero recuerda: Tienes el derecho de intentarlo.

Y no una vez. Todas las veces que necesites hasta que vayas definiendo quién eres y qué es lo que deseas para ti. La mayoría de veces, hasta que no pruebas algo no sabes si realmente eso funciona o no para ti. Así que prueba, intenta, equivócate, aprende pero busca aquello que te haga ser feliz.

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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