niños atendiendo

Adaptación escolar sin lloros

¿Es posible una adaptación escolar sin lloros?

Sí, es posible. Y no te hablo desde la teoría. Yo misma he llevado a cabo varias adaptaciones escolares donde no ha habido desgarros emocionales por parte de los pequeños. En diferentes contextos pero en espacios educativos donde había una serie de características comunes que facilitaban el proceso de encuentro.

Aunque hoy vamos a hablar del proceso de adaptación para todos aquellos niños y niñas que empiezan P3 este año, hay muchas cosas que podréis extrapolar para el proceso de adaptación del inicio de l’Escola Bressol o la Llar d’Infants (guardería). Tened en cuenta que a edades muy tempranas, como es el caso de los bebés, existen una características propias de la edad que hay que tener presente en el momento de la entrada l’Escola Bressol.

Es muy diferente si empieza a los seis meses o a los ocho meses, por ejemplo, ya que el bebé aún no está preparado para estar demasiado rato en ausencia de sus padres y podría surgir ansiedad por separación. Estos casos se deben acompañar de manera individualizada para poder ayudar al peque. No olvidemos que la separación a edades muy tempranas es una necesidad del sistema no de los peques.

La adaptación escolar en P3

Así que hoy vamos a centrarnos en el proceso de adaptación escolar al inicio del parvulario. Los niños y niñas tienen entre 2 y 3 años. En esta etapa los niños se encuentran con una gran necesidad de autonomía y buscan reafirmarse. Están más preparados para empezar a socializar aunque muchos aún realizan juego en paralelo, empiezan a sentir curiosidad por los demás, buscan la imitación y demuestran afecto con los «amiguitos» por los que empiezan a desarrollar un vínculo. En este momento, el niño o la niña, es capaz de separarse de papá y mamá con mayor facilidad.

Para ello, necesitará tiempo y sentirse en un entorno de confianza y seguro.

Antes de ofrecerte algunos consejos para esos primeros días me gustaría lanzar algunas reflexiones sobre el tema de la adaptación escolar que he ido elaborando a lo largo de mi trayectoria.

¿Cuánto tiempo dura «la adaptación»?

Lo primero que deberéis preguntar al colegio es cuánto dura «la adaptación». Es decir, cuántos días se prevén de adaptación según su calendario escolar. Ya os anticipo que la mayoría de veces es insuficiente. Aunque por suerte, poco a poco, muchos proyectos educativos van comprendiendo que no se trata de forzar a que el niño se adapte a la escuela si no que se trata de un proceso de familiarización familia- escuela que si se le da tiempo y espacio se hace de manera natural y mucho más respetuosa con las necesidades de cada uno.

Para mí, lo ideal, sería que las familias pudieran estar presentes en aula (con una actitud adecuada, más adelante os hablaré de vuestro papel como familias) el tiempo que el niño o la niña necesite para sentirse confiado y tranquilo. El papel del educador debe ser de facilitador de ese encuentro del niño con el aula, con sus compañeros y de crear un vínculo amoroso que le ayude a sentirse en un clima afectivo y seguro.

adaptación sin lloros

La adaptación puede durar todo el primer trimestre

Es así. Que no os engañen. La adaptación no dura 3 días ni dos semanas. Cada niño lo vivirá a su manera y llevará a cabo su proceso y a su ritmo. Es muy habitual que en P3 en el mes de Noviembre aún haya peques que siguen adaptándose al entorno escolar.

Poco a poco comprenden las normas de funcionamiento y de convivencia del centro, empiezan a conocer los límites y aprenden a vivir en una cultura escolar llena de normas no escritas.

Además, los niños y niñas van integrando poco a poco una rutina diaria de situaciones ordenadas que les ayuda a saber qué es lo que ocurre luego y los hace sentir seguros. Los niños hacia los 3 años tienen rituales para crear una sensación de igualdad y control de su mundo. Es entonces, cuando podemos verlos relajados en el transcurso del día.

La maestra o el maestro también se adapta

Sorpresa. Es así. Para la maestra o el maestro que empieza P3 también supone un reto el período de encuentro con los niños y sus familias. Esos primeros contactos deben favorecer un clima de diálogo y confianza que permita el trabajo en equipo durante el año.

Además tiene también, el reto de crear un vínculo fuerte, de amor y respeto, con cada uno de los niños del grupo. (Aprovecho, como siempre, para denunciar la ratio de 25 niños por aula que no permite una atención digna para los pequeños)

Pero idealmente, sería así. La maestra o el maestro debería tener pequeños espacios para compartir y crear vínculo con sus alumnos. Para conocerles. Saber qué les interesa, cómo es su día a día, su personalidad o sus miedos.

¿Cómo se adapta la maestra?

Su proceso de adaptación consiste en mantener la actitud. En ir generando autoridad y admiración en los pequeños, conseguir una buena cohesión entre el grupo y poco a poco ir adaptando el día a día a las necesidades reales de aprendizaje y desarrollo de su grupo de niños y niñas.

Y por supuesto, su adaptación conlleva una gran dosis de entrega puesto que será el referente para esos niños y debe ser capaz de acoger y sostenerlos emocionalmente. Siempre digo que un primer trimestre de una maestra de P3 bien desarrollado necesita mucho apoyo y herramientas que le ayuden a estar muy centrada y equilibrada.

Si el proceso no es así, entonces cabe la posibilidad de que acabe el curso y os encontréis con maestras que aún no se han adaptado. Vamos, que no se han enterado de qué va la película. También podría pasar.

Presencia de la familia en el aula.

Como ya he dicho en el apartado anterior, bajo mi punto de vista, no puede darse un proceso de adaptación escolar respetuosa sin que facilitemos la presencia de la familia en el aula.

¿Cuántas horas?

Las que sean necesarias.

Las que necesitéis como familia para poder sostener una despedida y poder estar una horas viviendo esa ausencia. Dependerá de muchos factores: de si tenéis disponibilidad laboral, de si el peque crea rápido vínculo con su referente o algún compañero, de su grado de conciencia y extrañamiento, de si encuentra el espacio físico estimulante, de si se le permite la libre circulación y el juego libre, etc.

Percibe cuando es el momento de despediros.

Si él o ella encuentra el bienestar en el aula, será capaz de despedirse de vosotros sin lloros ni desgarros emocionales. Y a lo mejor eso no sucede el primer día, ni el segundo.

Aunque he también he tenido niños que a los diez minutos le decían a los papás que ya se podían ir marchando. Espero que no haga falta decir que los niños no deben ser arrancados de los brazos de su familiar.

De hecho, lo ideal sería que entraran en aula andando, decidiendo con sus pasos entrar y sintiendo la seguridad que da el suelo. Bajo mi punto de vista, sería la mejor manera de empezar la adaptación escolar.

¿Y si llora y nos echa de menos?

Eso no significa que a lo largo de la mañana o del día, en algún momento de cansancio, de conflicto o incluso en el paso de un juego a otro, ese instante de «aburrimiento», el niño o la niña se sienta triste y le venga ese lloro de añoranza.

Pero ese lloro, normalmente, si se ha dado el tiempo necesario para una buena adaptación y se ha conseguido que el niño se sienta seguro y confiado en el espacio es posible consolarlo. La maestra referente en general, será capaz de acompañar con palabras y con su energía el momento de «echaros de menos».

Podría pasar, también, que la maestra intente consolar al peque y ese día, por el motivo que sea (durmió mal, no se encuentra bien, papá o mamá trabajaron mucho el día anterior o simplemente después de unos días ya no encuentra el estímulo de la novedad…) no haya manera de consolarle. De apagar su sufrimiento. Si existe ansiedad por separación o hay un desgarro emocional. Entonces…

Por favor, educadores: llamad a la familia.

En P3 un niño de tres años que necesita ver a sus padres y está sufriendo, es mejor llamar, explicarles la situación a la familia y que sean ellos quien decidan, con toda la información, si quieren o pueden ir a recogerle.

El mensaje clave que debemos lanzarle all peque es que la escuela no es una prisión. Puede encontrarse con su papá o su mamá si lo necesita. Los niños son sabios y saben hasta dónde pueden «soportar». Siempre intentaran ser fuertes y «aguantar» la jornada así que cuando un niño te pide que llames, llama. Así de simple.

Para las familias que os dejen estar en el aula.

¿Cuál es vuestro papel en la adaptación escolar? Vuestro rol no es otro que el de observar y dar seguridad, nada más. Una mirada SIN JUICIO. No es una cafetería ni estáis en el parque. No se deben establecer charlas. Intentad mantener el silencio o hablar en voz baja.

Se trata de un espacio educativo donde se desarrollan los procesos psicológicos y emocionales de los niños y niñas. Así que el espacio merece una actitud de respeto como si entrarais en un templo sagrado 😉

La mejor opción, bajo mi punto de vista, es que encontréis un espacio de calma, apartado de la zona de juego donde poder sentaros (a poder ser en el suelo) mientras observáis y os mantenéis con actitud de disponibilidad para acoger a vuestro hijo o hija cuando os necesite.

No hagáis intervenciones durante el juego de los niños y si tenéis alguna duda preguntarle a la maestra o al maestro. Podéis ir preguntando al niño o a la niña si le parece bien que os vayáis un rato.

Podéis empezar con 15 minutos o salir a tomar un café y ver cómo lo tolera. Dejaros asesorar también por la referente de aula, ella también os puede ayudar a valorar si es el momento de marcharos y probar.

Consejos prácticos para las familias

Descansad la noche antes. Parece una obviedad, pero a veces con los nervios del inicio de curso no descansamos bien. Procurad tenerlo presente. De hecho, si podéis, seria genial que unos días antes ya vayáis estableciendo unas rutinas con horarios adecuados al nuevo curso.

Levantaros con tiempo. No empecéis el primer día con una dosis de estrés. Llegar al cole con el cortisol por las nubes solo hará que dificultar las cosas. Practicad la slow life y disfrutad del camino al cole.

Muñecos de apego. Si lo tiene, llevadlo al cole. Le ayudará a mantener el vínculo con vosotros y con su hogar mientras no estáis.

No le engañes. No le digas “ahora vengo” si no es cierto. Lo que sí es cierto es que volverás a buscarle. Eso sí puedes decírselo.

Despídete siempre. No desaparezcas sin más. Avísale de que te vas y asegúrate de que la maestra también lo sepa.

Ayúdale a anticipar. También podemos decirle: quizas en algun momento puede que se te haga largo y me eches de menos. Esa “maestra” cuidara de ti mientras yo no esté.

Dile quien le recogerá. Cuantas menos sorpresas mejor, al menos los primeros días, seguro que a la salida saldrá cansado y con ganas de verte (aunque algunos no lo demuestren explícitamente)

El comedor para más adelante. No siempre es posible, pero si tenéis la posibilidad de recogerlo al mediodía, sería ideal no empezar con jornadas maratonianas.

El intenso reencuentro. Contad que el reencuentro con papá o mamá requerirá mucha presencia por vuestra parte. Puede que salga cansado, agobiado, incluso enfadado. Paciencia. Que vuestro reencuentro esté cargado de presencia y disponibilidad le ayudará a gestionar su mundo emocional.

Si tienes alguna duda o pregunta no dudes en ponerte en contacto conmigo 🙂

¡Será un placer ayudarte en esta nueva y apasionante etapa!

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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