ser madre

Ser madre ¿deseo o necesidad?

Esta semana, el día 4 fue el día de la infertilidad y me pareció una buena idea empezar a hablar de algunas cuestiones sobre el tema de la maternidad. Como ya sabrás me he especializado en el acompañamiento a mujeres y una de las decisiones vitales a la que todas nos tenemos que enfrentar en algún momento es si queremos, o no, ser madres. Para poder tomar decisiones de forma consciente es necesario valorar de dónde nace nuestro deseo. Es más, la pregunta que quiero lanzar hoy es ¿nace de un deseo o de una necesidad?

En general, la mayoría de mujeres cuando les preguntan si quieren tener hijos responden que sí. Incluso a la pregunta ¿Por qué fuiste madre? la respuesta suele ser porque quería serlo.

Pero fíjate que es diferente si ese «quiero» nace de la necesidad porque sientes que te falta algo para ser normal, como las demás o para encajar en lo que se espera de ti como mujer. Que si nace simplemente del deseo de poder vivir esa experiencia y ser un canal de expresión de vida.

Si se trata de la necesidad de ser madre, esconderá la exigencia de serlo para poder tapar carencias socioafectivas propias y así ser… ¿feliz? ¿cumplir expectativas propias o ajenas? ¿Para pertenecer? o incluso puede esconder la necesidad de ser normal o cómo las demás.

El mito de «yo siempre quise serlo»

Muchas de nosotras creemos que siempre quisimos ser madres, ni siquiera nos planteamos jamás una vida sin hijos porque es lo que nos dijeron desde bien pequeñas que seríamos. Madres no, madrazas. Algunas crecimos rodeadas de frases como «tu has nacido para ser madre» o «ya me lo dirás cuando seas madre».

Quizás no es que siempre quisiste serlo, a lo mejor es que te dijeron que era lo que querías ser.

Porque muchas veces, luego, resulta que llega la maternidad con toda su crudeza, con toda su verdad y su revolución y nos pilla por sorpresa. Lo que se suponía que te iba a hacer taaan feliz, de repente te descoloca, te hace entrar en crisis vital y pone tu mundo patas arriba. De esto también hablaremos otro día.

Tu cuerpo de mujer.

Resulta que se habla mucho de feminismo… pero aún damos por hecho que si tienes útero tienes que engendrar. Y si no engendras o eres rarita o estás enferma. Si por algún motivo no puedes tener hijos, sientes como ese peso se convierte en una losa gigante con letras de neón en las que dice «eres defectuosa». Y ahí se destruye tu autoestima. Cuando me comentan algo así en sesiones individuales siempre les pregunto: ¿pensarías lo mismo de ti si fueses celíaca? ¿serías tan profundamente cruel contigo misma si tuvieses diabetes? Tu cuerpo tampoco funcionaría como el de otras mujeres…

Pero no, no se percibe igual. La mayoría de mujeres si no pueden ser madre, se hunden. Si es tu caso, te invito a que recorras ese camino desde el respeto profundo hacia contigo misma y no desde la lucha y el sacrificio. A lo mejor te descubres por el camino y tu necesidad pasa a ser un simple deseo o incluso te das cuenta de que en realidad ni siquiera deseas ser madre. Quién sabe.

De necesidad a deseo.

Estoy convencida de que si todas las mujeres del mundo hicieran trabajo personal antes de llegar al momento de decidir si quiere ser madres, se traerían muchos menos hijos/as al mundo.

Porque cuando una cubre sus necesidades, se hace cargo de su felicidad y de su bienestar, tiene una vida plena y aprende a amarse, la maternidad entonces tan solo pasa a ser una elección basada en el deseo de vivir esa experiencia de vida. Cuando desaparece la necesidad, solo entonces puedes observar si existe en ti el verdadero deseo, o no, de ser madre.

Para que me entiendas te pondré un ejemplo con algo más banal, imagina que quiero una casa con piscina. Si simplemente lo deseo, es algo que puede estar entre mis objetivos o metas a conseguir en mi vida, pero ese deseo no me impide ser feliz con lo que tengo en estos momentos.

Ahora bien, imagina que fuese una necesidad. Necesito una casa con piscina. Fíjate cómo cambia la carga emocional que depositas en ello. ¿por qué la necesitas? ¿qué crees que va a suceder en ti cuando lo consigas? ¿Crees que serás más feliz? ¿Te sentirás más realizada? ¿Qué carencia crees que va a cubrir?

Eres una mujer completa.

Lo mismo pasa con la maternidad aunque el tema es mucho más complejo. Afectan otros muchos factores y tiene muchos más ingredientes a valorar. Pero si necesitas ser madre es porque crees que «ser madre» te va a convertir en algo que ahora no eres, en algo que te falta.

Bajo esa visión te sentirás incompleta y cuando traigas un bebé al mundo cargara con exigencias que no le pertocan. Ahora imagina que quieres ser madre y no puedes. Por lo que sea. Tengamos presente que los últimos estudios indican que la tasa de infertilidad llega al 17% de la población y seguirá creciendo.

O no llega cuando esperabas y la búsqueda del embarazo empieza alargarse. Si necesitas ser madre ¿cómo crees que vivirás la espera? Lo más seguro es que vivas todo el proceso con mucha ansiedad porque crees que necesitas quedarte embarazada para… Sigue tu la frase, para ser feliz, para sentirte capaz, para ser mujer, para estar completa…

Ser madre es una condición no una bendición.

Detrás de esa «elección de la maternidad» la realidad es que hoy en día seguimos siendo muy pocas las que realmente elegimos. Seguimos condicionadas por lo que todo el mundo espera de nosotras. Más bien, estamos condicionadas por lo que creemos que se espera de nosotras. Vamos a dejarlo claro. Ser madre no es una bendición, es una condición social, es un rol que decides libremente ejercer.

Una de las preguntas que hago más en mis sesiones es ¿Qué es para ti ser mujer? ¿De qué ingredientes crees que se construye nuestra identidad?

Muchas mujeres sienten que necesitan ser madres para ser MUJER. Que si no lo eres es porque estás defectuosa o algo te pasa.

Siempre digo que yo he trabajado mucho en esa parte de «necesidad» de maternar y gracias a eso he descubierto muchas otras formas de maternar y de automaternarme.

Las ventajas de no tener hijos.

Además, no tener hijos tiene muchas ventajas y muy poco se habla de ellas. Poder plantearte una vida sin hijo/as abre un montón de posibilidades increíbles que nadie nos cuenta. Nos invaden la cabeza con imágenes preciosas y emotivas de bebés y familias que muchas veces no es que se alejen de la realidad pero solo reflejan el 10% de lo que supone la experiencia maternal.

He tenido la gran suerte de trabajar muchos años con niños/as, sé como son, como funcionan y qué necesitan. Me parecen seres maravillosos. Entre… pequeños monstruitos y grandes maestros de vida. Les tengo mucho respeto. Y sé la dedicación, energía y esfuerzo que implica educar.

A día de hoy disfruto de mí, de mi libertad y de mi pareja como nunca antes. Fue duro enfrentarme a mi «necesidad de maternar» y revisarla pero a la vez fue absolutamente liberador.

Venga abro melón, ¿Tú qué opinas? ¿Quieres tener hijos? y si ya los tienes… ¿De dónde crees que nació tu deseo? Te leo en comentarios 😉

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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