¿Por qué te sacrificas?

¿Por qué te sacrificas?

Aviso que hoy abro melón. Traigo un tema al que hace tiempo que le doy vueltas y aún no me había puesto a escribir sobre él. ¿Por qué te sacrificas?

Como ya sabes cada vez soy más fan de poner atención al las palabras que usamos para describir nuestra realidad. Y en el caso de las palabras esfuerzo y sacrificio me da la sensación que las solemos usar de forma casi indistinta cuando nos comunicamos. Puedes decir «me sacrifiqué mucho por esa relación» o «me esforcé mucho para que esa relación funcionara».

Bajo mi punto de vista hay matices distintos entre esas dos palabras que hace que cambie por completo el significado de la propia experiencia.

El esfuerzo no es sacrificio.

Lo primero que tienes que tener claro es que el esfuerzo no tiene porque implicar sensación de sacrificio. Hemos sido educadas en una cultura del esfuerzo que da por hecho que para lograr ciertas cosas en la vida hay que sacrificarse.

El sacrificio supone privarse del algo en pos de otra cosa. Desde esa forma de actuar para conseguir nuestro objetivo debemos renunciar, normalmente, a cosas que son importantes para nosotras. Piensa en algo que sientas que estás sacrificando en estos momentos. ¿Es un precio muy elevado?

El sacrificio.

El problema más habitual es que en la mayoría de casos acabamos por desprendernos de cosas o personas importantes o acabamos por esforzarnos tanto que nos perdemos a nosotras.

El sacrificio implica además una deuda para con el otro. Cuando te sacrificas por algo o alguien esperas que el resultado sea justo y adaptado a todo a lo que has renunciado en ese sacrificio. Un ejemplo claro suele ser cuando en una pareja uno sacrifica su vida para seguir al otro. Si no se plantea de forma consciente puede generar muchas brechas en la pareja ya que uno de los dos está esperando siempre a ser recompensado por el sacrificio realizado.

El esfuerzo.

El esfuerzo en cambio, bien entendido, nos acerca a nuestros objetivos, podemos medirlo y valorarlo. Eso hace que podamos revisar hasta dónde estamos dispuestas a entregar para lograr aquello que deseamos. Nace de una fuerza interna de mejorar y del respeto hacia una misma. No permite que te olvides de ti.

Quién se sacrifica, pierde el equilibrio y deja de tener tiempo y energía para ciertas áreas importantes de la vida. Suelen ser personas extremadamente responsables y exigentes, cuidadoras y acostumbradas a entregar mucho a los demás. Sin darse cuenta desatienden sus propias necesidades como consecuencia de cumplir con sus obligaciones.

Hay mucho del rol de salvadoras en ellas. Tienden a llenar sus vidas de sacrificios constantes por y para los demás. Sienten que si se sacrifican serán amadas o correspondidas. De alguna forma creen que así pueden «comprar» beneficios.

Sacrificar implica pérdida. Dar algo que no tienes.

Grábate esto a fuego. Ni el exceso de trabajo, ni acumular mucho estrés, ni la desesperación son necesarias para alcanzar el éxito. Ten presente que sacrificar tu vida familiar, tu tiempo, tu ocio o tu descanso te va a alejar de tus objetivos.

Aprende a esforzarte de verdad.

Para mí el esfuerzo, al contrario que el sacrificio, parte tres capacidades que conforman la actitud con la que vas a enfrentar tu camino hacia el éxito.

La constancia.

Te ayudará a no tirar la toalla a la primera de cambio. Podrás mantener tu compromiso en el tiempo pero te permite respetar tus propios ritmos. La constancia y la disciplina personal para mí es la base de un esfuerzo bien entendido y nutritivo.

La dedicación.

Dedicarse a aquello que te importa forma parte de esforzarte para alcanzar tus propósitos en la vida. Se trata de ocuparse de poner la energía en tus prioridades de forma consciente. Sin exigir nada a cambio. Disfrutando del proceso de poder dedicarte a ello.

Motivación.

Sin esfuerzo no hay paraíso y la motivación es el motor de aprendizaje que te permite obtener resultados satisfactorios. No podrás sentirte orgullosa de lo que haces si no te motiva. Es necesario que aquello en lo que pongas el foco tenga grandes dosis de valor para ti.

Sea lo que sea que haces en tu vida tienen que tener sentido para ti. Las obligaciones o tareas si nos sentimos motivadas se convierten en «Quiero hacer esto porque me acerca a mi objetivo». Nos responsabilizamos de nuestra vida y tomamos elecciones de forma consciente.

No lo olvides. El esfuerzo no es sacrificio. Esfuérzate por conseguir tus metas y ¡acuérdate de celebrarte en cada paso!

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

Deja un comentario

Información básica sobre protección de datos

  • Responsable Pau Gallinat .
  • Finalidad Moderar los comentarios.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios Pau Gallinat.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en el Aviso Legal.