niños manos levantadas

A ti, maestra que empiezas.

Hoy escribo para ti, maestra que empiezas. Quiero hacerte llegar todo aquello que nadie va a decirte pero que creo que es importante que no olvides y que recuerdes en lo más profundo de tu corazón.

De alguna manera, esta carta, también es personal. Le escribo a mi yo del pasado. Todo aquello que le diría a la chica de veinte años que era cuando empecé. Lo que me hubiese gustado que me contaran sobre el mundo laboral educativo y que nunca nadie me dijo.

Así que vamos allá.

Te vas a equivocar.

Acéptalo ya. Cuanto antes mejor. El error formará parte de tu aprendizaje. Hasta ahora, mientras estudiabas, se trataba de hacerlo todo bien a la primera. Se trataba de dar con la respuesta correcta. Pero querida maestra que empiezas, eso ya se ha acabado.

En la tarea de educar no hay certezas. Vas a recorrer un maravilloso camino lleno de aprendizajes y retos. Equivocarte formará parte de tu crecimiento. Habrá dias en que sabrás que te has equivocado al instante y habrá otros errores de los que te darás cuenta con el paso de los años… no importa. Solo te pido que mantengas alerta tu consciencia y que sigas revisándote constantemente.

Tienes algo a tu favor. Los niños y niñas te lo pondrán fácil. Ellos te enseñaran por donde sí y por donde no. Serán tus aliados y si logras conectarte con ellos y ellas, serán tus mejores maestros. Recuerda que por mucho trabajo que haya por hacer siempre deberás encontrar un hueco para reflexionar sobre tu práctica educativa. Eso te ayudará a ser la mejor versión de tu misma. La autocrítica deberá formar parte de tu disciplina.

A ti, maestra que empiezas

No te desilusiones.

Querida maestra que empiezas, no desistas. No te desilusiones. Llegarás a tu escuela nueva cargada de sueños e ideas, y quizás, te darás cuenta de que la realidad y el día a día poco, o nada, tiene que ver con lo que te contaron en las clases de la universidad. Ni siquiera se parece a las prácticas que realizaste. Ahora todo es diferente. Habrá días en que te sentirás abrumada, cansada, sentirás el peso de la responsabilidad sobre tus hombros. Pero tranquila, si consigues mantenerte firme eso te hará mejorar cada día más.

El clima laboral será difícil en algunos momentos. La convivencia entre tantas personas tan diferentes no siempre es fácil. Recuerda apoyarte en los verdaderos compañeros. Siempre, siempre, en cualquier proyecto educativo hay alguien amoroso dispuesto a tenderte una mano. Búscala y cuando la encuentres, apoyaros y regalaros sostén emocional. Será importante para ti contar con un equipo humano que te haga sentir mejor cuando creas que ya no puedes más.

Pásatelo bien.

A ti, maestra que empiezas, que al principio mirarás a los ojos de los niños y niñas, deseando caerles bien, sentirás los nervios de no saber sus nombres, de no saber casi ni cómo hablarles… Vincúlate. No tengas miedo de amar. De hacerlo rabiosamente fuerte. Aprende de su amor incondicional y déjate impregnar. Ofrece tu disponibilidad y sostén emocional. Te van a necesitar. Ellos y ellas, los más pequeños, son vulnerables. Recuerda que tu función es acompañarlos en su desarrollo personal. No olvides porque te hiciste maestra. Sabes que ahí está la respuesta: el objetivo siempre son ell@s y su bienestar.

Vas a vivir momentos mágicos, únicos, que solo van a ser vuestros. Disfrútalos. Saborea el instante. No dejes que nada ni nadie te robe el momento presente. Da igual todo, las programaciones, quien compra el material o si se te olvidó cerrar los botes de pintura (te volverás una experta en «conservar el material») Nada de eso importa. Importa lo que sientes al estar con tu grupo, la cohesión y educar para la libertad. Ríete con tu alumnos. Ríete con ellos y ellas. Pásatelo bien. Diviértete.

A ti, maestra que empiezas

Crea y comprueba.

Crea, haz propuestas, inventa, innova, aporta tu talento y comprueba los resultados. No tengas miedo. No hagas caso de quien sienta pánico a los cambios y te aceche con miradas desafiantes. Eso no va contigo. Se libre y brutalmente auténtica. No hagas daño a nadie pero no dejes que nadie te haga sentir menos, ni por joven, ni por mujer. Hazte escuchar en los claustros y ofrece tu opinión.

Sé humilde. Siempre se puede hacer mejor. Siempre podemos buscar una manera más eficiente o más respetuosa o más adecuada para hacer las cosas. No dejes de cuestionar el «statuos quo» por muy difícil que te resulte el entorno. Sé tu misma y da rienda suelta a tu creatividad.

Formación y Compromiso.

Querida maestra, que empiezas. No sabes nada. Ni siquiera yo que ahora llevo más de 12 años en esto sé demasiado. La vida va muy rápido. No sabes cómo va a cambiar y a evolucionar el mundo en los próximos diez años. Así que estate atenta. Los peques cambian, cambian sus intereses y potencialidades, una vez más, ellos te guiaran el camino.

Fórmate, busca información, duda de lo que ya sabes y presta atención a las nuevas corrientes pedagógicas que lleguen a tus oídos. De todas y cada una de ellas, podrás aprovechar alguna aportación que te hará mejor educadora.

Lo del compromiso va más contigo. Con tu yo más personal e íntimo. Lo has hecho bien hasta ahora. Pero la tarea de educar te va a exigir más. Va a requerir que te comprometas contigo y con tu propio crecimiento personal. Vas a necesitar revisar y sanar. Romper patrones o esquemas que dejaran de tener sentido. Si estás atenta, la propia práctica educativa te hará ver tus debilidades y tus fortalezas. Te mostrará el malestar para que puedas crecer y evolucionar. Es una carrera de fondo. Respira.

No eres tú, es el sistema que está caduco.

No eres tú. No dudes de ti misma. Da igual si entras en la escuela pública o en la privada. Vas a chocar con un sistema caduco que no cuida de las personas que trabajan en él. Te dirán que no te puedes quejar. Que valores que tienes trabajo, un sueldo y fijo y muuuuchas vacaciones. Es mentira. Claro que te puede quejar. Cuando sientas la injusticia, cuando veas que quien dicta las reglas del juego no conoce la realidad, cuando sientas que no se te valora… Respira, una vez más. Tienes dos opciones. Reconocer que te interesa estar en el sistema mientras desde dentro intentas cambiar todo aquello con lo que no te sientas cómoda o bien: reconocer tus necesidades y volar.

(Llegados a este punto, ya sabéis cual fue mi decisión personal xD)

Si tú, querida maestra que empiezas ahora tu trayectoria profesional, decides quedarte y participar. Tienes mi total admiración. Desde fuera voy a acompañarte. Nos vamos a encontrar en espacios de transformación y vamos a luchar juntas por crear un sistema educativo que responda a las necesidades reales de los niños y niñas, así como de los maravillosos profesionales que formáis parte él. ¡Vamos a darle la vuelta al mundo!

Sonríe, grandes cosas están por llegar 😉

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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