dolor y potencial

De tu dolor nace tu potencial

Ninguna vida es perfecta. Todas las personas sienten dolor, se sienten tristes o tienen días horribles. Esto es así. Incluso esas mujeres con vidas increíbles que vemos en redes sociales, esas también se enfrentan a adversidades, las cosas les salen regulín y tienen sus propios dramas. Pero hay vidas y vidas. Estarás de acuerdo conmigo que hay experiencias de vida muy complicadas. Así que hoy quiero explicarte porque siento que de tu dolor nace tu potencial.

Y es que, aunque a todas nos pasan cosas desagradables. Hay algunas personas que no se han encontrado demasiado con la cara más cruda. No han vivido el desamparo, el miedo o la desesperación en sus carnes. Su vida, por muy complicada que les parezca a ellas, a muchas nos parece una vida fácil.

Y las envidiamos por ello. No pasa nada. Es así. Se habla muy mal de la envidia porque nos conecta con una parte muy negativa, pero la cara B de esa emoción nos indica dónde se alojan nuestras motivaciones profundas. Solo envidias aquello que te interesa para ti. Así que aprovecha esa emoción cuando la observes en ti para ver qué dice sobre ti y sobre quién eres. Nada más.

Tu historia personal

Recuerdo en una clase del Máster de Psicopedagogía donde una profe nos preguntaba cuál era nuestra historia personal. La de vida. Esa que solo le explicas a ciertas personas y que cuentas a trozos en conversaciones más profundas de lo normal.

Una compañera salió y explicó lo maravillosa que había sido su vida. Familia adinerada, padre amoroso, madre presente, hermana pequeña con quien se llevaba muy bien, eran además muy guapas. Delgada y con melena. Cumplía con el estereotipo de belleza heteronormativo. Además, tenía novio con quien iba a casarse porque era muy feliz y tenía un grupo de amigos en plan Friends. Acabó la carrera y encontró trabajo. Eramos muy jóvenes y ella ya tenía un buen sueldo. No te lo pierdas que era buena tía. Ni un pero. Un sueño vamos.

Además, se notaba que era real y que obviamente le había tocada pasar cosas desagradables en su vida pero con tremenda red apoyo y sostén no se sentía para nada amenazada por nada. Su comunicación era tranquila y segura.

Os podéis imaginar mi cara, bueno quizás no, pero era un poema. Fue la primera vez que me di cuenta de que mi vida estaba lejos de ser una vida ideal. Por unos segundo me sentí profundamente desdichada… hasta que la profe le empezó a dar feedback.

Le dijo algo así como: «Qué lástima, porque jamás podrás comprender el dolor inmenso que sienten nuestros pacientes»

Fue entonces, cuando comprendí la frase que años más tarde me sigue acompañando. Has venido a enseñar lo que has venido a aprender. De hecho, es una frase que me persigue, y que me llega de diferentes formas a través de diferentes personas con el paso de los años.

Has venido a enseñar lo que has venido a aprender.

En ese momento, me sentí tremendamente agradecida. Pensé: wow, todo lo que yo he pasado, lo que he sufrido, lo que he aprendido, me permite ahora poder comprender a otras mujeres a unos niveles de profundidad asombrosos. O me permite conectar con los niños y niñas con otra sensibilidad y comprender qué necesitan.

Allí donde ha habido dolor reside también tu potencial. Hay personas que tenemos un Máster de vida en superación personal. Yo he consquistado cada una de mis sonrisas. Siempre les digo a mis chicas en las sesiones de Coaching cuando me cuentan las cosas más terribles por las que han tenido que pasar que ahí está su expertise. Han desarrollado grandes habilidades y recursos para enfrentar determinadas situaciones que las han vuelto expertas en algún tema de vida.

Piensa en tus propias crisis vitales, estoy segura que has transitado algunas situaciones complicadas, quizás ahora mismo estás pasando por algo doloroso, quizás ese algo, es una situación o patrón que se repite en tu vida. A lo mejor, incluso, va cogiendo diferentes formas o escenarios pero las mismas emociones se despiertan en ti una y otra vez. Bien, pues hay está tu valor. Todo ese dolor que transitas, superas, aprendes o con el que has aprendido a convivir es tu aprendizaje de vida.

Ser feliz no es una casualidad.

Y es que para muchas de nosotras, ser feliz no es casualidad o un golpe de suerte. Muchas de nosotras nos hemos currado el poder vivir de forma consciente y disfrutar de la vida que se nos ha tocado exprimiendo al máximo sus posibilidades.

En mi caso, todo lo que he aprendido hace que ahora pueda acompañar a otras mujeres y pueda comprender los matices que hay detrás de su tristeza. Veo su dolor, la emoción de abandono, la soledad, el sentimiento de rechazo, de vergüenza o desdicha. Noto su decepción tras el fracaso, la rabia tras una injusticia.

Por ejemplo, mis experiencias de vida han hecho que revise y ponga el foco en mi autoestima de forma permanente. Se podría decir que soy experta en aprender a amarse (una y otra vez). Conozco el impacto que tiene el compararse y sentirse inferior a las demás, sé las consecuencias de una baja autoestima y sé cómo se reconstruye, se repara y como se alimenta de forma saludable. Forma parte de mi trainning de vida. Es mi práctica diaria. Por eso hablo de amor propio con tanta certeza. Porque sé que es la base para disfrutar de una vida plena. No es que lo sepa. Es mi certeza.

También gracias a todo eso, puedo ver en «mis chicas» la magia en sus sonrisas, su capacidad de crear y de ser luz para otras personas. Veo la grandeza en su vulnerabilidad. Como su dolor las hace más humanas y con mayor capacidad para amar. Su historia resuena con la de otras y están dispuestas a tenderse la mano. Sesión tras sesión se dan cuenta de la importancia de acoger su dolor, de observar las áreas en las que se les presentan retos o dificultades como oportunidad para crecer para después entregar y compartir su sabiduría. Aprenden a escuchar su voz interior y a recuperar su esencia a través de sus propios procesos de vida.

Las admiro y las respeto por ser capaces de ponerse frente al espejo. Por elegir una y otra vez la VIDA. Me flipa y me emociona mucho cuando el trabajo bien hecho da lugar a resultado increíbles de reconocimiento, de sanación de su autoestima y su autoconcepto crece, se integra y se expande.

Tu historia no te determina.

Pero ojo, es importante que entiendas que tu historia personal cuenta cosas sobre ti, pero nada de lo que te haya sucedido en tu pasado determina quién eres hoy si tu no quieres. Las estructuras mentales que nos definen, son solo eso, estructuras. Podemos modificarlas o cambiarlas por otras. Puedes liberarte y escoger ahora mismo aquello que te define. Ese, para mí es el gran regalo del autoconocimiento.

Hay una creencia que me diferencia de muchas colegas de profesión a las que admiro y respeto profundamente. Pero yo no creo que todo pase por algo. Me niego a que el dolor infligido esté justificado en ningún caso. Eso de lo que viene, conviene… me cuesta cuando pienso en:

Un niño con cáncer, una mujer a la que violan, la muerte de un adolescente, los abusos o malos tratos en la infancia…

No me atrevo a defender algo así en pos del «aprendizaje». Soy consciente de que las peores situaciones de la vida suponen un camino de crecimiento acelerado, eso sí. Y que seguramente, en una dimensión más universal y espiritual, quizás todo es necesariamente perfecto.

Pero aquí, en cuerpo y en la tierra, es necesario reconocer a la víctima para después poder facilitarle una salida. Hay situaciones familiares muy complicadas, hay sucesos y pérdidas muy duras. Es importante llamar a las cosas por su nombre. Y una cosa es el victimismo y la otra ser víctima. A veces las hay y punto. Luego ya podremos sanar, soltar y darle un sentido que nos aporte paz.

Yo me siento muy agradecida, pero no por las piedras en el camino. No agradezco las dificultades. Pero si agradezco haber sido capaz de transformar el dolor en energía amorosa y de ayuda. He comprendido que el sentido último de la vida reside en la libertad de elegir tus acciones y la actitud con la que vas a vivir día tras día. He descubierto que el sentido máximo de mi vida está cargado de voluntad de contribución.

Doy gracias por quién soy hoy, con toda mi mochila, y por las mujeres increíbles que acuden a mi consulta que me muestran que la felicidad se encuentra allí donde convive la alegría y la pena.🌟

¿Cuál es tu historia? ¿Dirías que has tenido una vida fácil o complicada? ¿Qué piensas sobre aquello que te ha tocado vivir?

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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