dependencia emocional bebé y mamá

¿Creas dependencia emocional?

Algunas mujeres cuando llega el momento de ser madres aún arrastran carencias afectivas importantes de su propia infancia. ¿Por qué pasa esto? porque en general no nos enseñaron a amarnos y respetarnos. Algunas de esas creencias las tenemos muy presentes y otras no tanto. Pero en general, como mínimo, vamos justitas de autoestima y queriendo cumplir expectativas que la sociedad nos impone.

Muchas veces tenemos creencias instaladas en lo más profundo de nuestro ser y quizás no somos conscientes hasta que algo en nuestra vida nos obliga a que las miremos de frente. Si no hacemos un ejercicio de apertura y de trabajo personal puede suceder que acabemos creando relaciones un poco tóxicas con los niños y niñas. ¿Te has parado a pensar alguna vez si creas dependencia emocional? Muchas veces, he visto crear este tipo de lazos no solo entre mamás e hijes sino también entre educadoras y sus alumnos.

¿Por qué sucede esto?

Si todos hubiésemos tenido un desarrollo socioafectivo sano y saludable. Quizás no deberíamos hacer grandes trabajos de adultos para restaurar nuestra autoestima, librarnos de sentimientos de culpa o trabajar nuestro ego. Pero el sistema educativo, en la mayoría de casos, se encargó de «desconectarnos» de nuestras necesidades reales y en la mayoría de hogares el mundo emocional se gestionaba más bien regular.

En general, todas comprobamos cuando echamos la vista atrás, que nuestros referentes no tenían ni disponían en ese momento de muchas herramientas en cuanto a Inteligencia Emocional se refiere. Cada familia optaba básicamente o bien por la «evitación» o bien por «desbordarse» ante situaciones que llevaban explícitas o implícitas emociones muy intensas. Las dos reacciones nos hacían sentir inseguridad. Seguramente, porque nuestros padres y madres de pequeños tampoco pudieron ser acompañados como se merecían.

Ahora tenemos más acceso a información y somos una generación que se replantea la cosas. Dudamos y buscamos nuevas maneras de hacer más acorde a nuestra manera de sentir. Pero seguimos siendo una generación llena de carencias afectivas. Concienciar esto nos ayuda a tener presente que vamos a tener que ir aprendiendo y deconstruirnos a nosotras mientras, a la vez, acompañamos el mundo emocional de los peques. Y eso supone un reto muy grande.

¿Y qué pasa cuando llega un bebé?

Si todes hubiésemos hecho un proceso de desarrollo socioafectivo saludable nos enfrentaríamos a la maternidad y a la paternidad desde un punto de partida distinto, con una madurez y estando en un momento de calma interna que nos permitiría acompañar a los peques. De esa forma el círculo quedaría sanado. Adultos fuertes que cuidan de niños sanos y estos se hacen adultos fuertes capaces de cuidar a niños sanos.

Pero nos encontramos en un punto de la historia en que ese «curro personal» lo estamos haciendo de adultos, acompañar a los niños y niñas nos obliga a revisar qué nos sucedió a nosotros de niños. La mayoría de veces, buscamos una manera de educar distinta a la que nosotras vivimos. Intentamos reparar y compensar nuestras carencias emocionales de adultos mientras criamos y educamos a los niños y niñas. Todo a la vez con el esfuerzo de gestión que eso supone.

El cambio como proceso de vida

En el mejor de los casos, el proceso de crecimiento personal empezó antes de tu maternidad. Si es tu caso, la maternidad debió suponer un gran cambio en tu vida, pero no lo puso todo patas arribas. Porque tu tenías herramientas y recursos de autogestión. Seguro que hubieron un millón de retos nuevos porque no puedes prepararte para la maternidad. Hay que vivirla. Pero estás despierta y te permite acompañar a tus hijes de una forma saludable para todos.

Se nota cuando una mujer vive procesos de cambio desde una base sólida de autoconocimiento y madurez. Siempre que trabajo con mujeres jóvenes que trabajan en el ámbito educativo, las invito a iniciar un proceso de revisión y de sanación para estar bien colocadas a la hora de acompañar a los peques. Y les explico lo interesante que resulta poder recorrer este camino antes de una maternidad. Muchas veces, en ese propio transcurso de crecimiento personal es cuando te puedes plantear y elegir, desde la libertad, si deseas o no ser madre.

El cambio con la maternidad

Hay otras muchas mamás en que el proceso empezó justo con la llegada de la maternidad. Muchas mujeres expresan que eso les provocó un «cambio de consciencia», una nueva forma de comprender la vida y así mismas. A la vez que crían a sus hijos, ellas aprenden, se transforman y crecen. No es peor ni mejor que el primer caso, pero requiere una dosis extra de energía, sanar tus heridas y acompañar a los peques. Hay muchas de vosotras que me contáis verdaderos procesos internos y de transformación, acompañados de cambios, sobretodo a nivel profesional. Normalmente, sois conscientes de la «catarsis» y pedís consultoría para poner las cosas en orden y transitar el proceso en compañía. Son procesos muy bonitos y de empoderamiento brutales.

No hay consciencia de las carencias.

Y lo que sucede en otros muchos casos… Es que sigue habiendo un montón de adultos arrastrados por la inercia del día a día que no son conscientes de cómo les afecta en su vida actual su pasado (en concreto, su infancia) y por supuesto, educan y acompañan como pueden. Con la mejor de las intenciones. Pero no son capaces de discernir entre sus necesidades y lo que realmente necesitan sus hijes. Y aquí, es donde entra el tema de la dependencia emocional.

Porque mientras haya conciencia, podemos hacer trabajo, pero el primer paso es concienciar qué está pasando. Qué cosas te muestra tu hije con sus conductas y de qué forma tu vives aquello que sucede. Las carencias personales hacen que se establezcan relaciones de dependencia entre madres e hijes. Los peques os hacen de espejo y os mobilizan. Depende de ti querer transitar la maternidad con mayor conciencia y bienestar.

¿La alta demanda o madres que crean dependencia?

Para empezar: la mayoría de bebés llamados «alta demanda» son bebés normales de toda la vida. Sí, existe la Alta Demanda, como rasgo de personalidad, pero son pocos y va a depender mucho de las vivencias y de como vaya a ir acompañado ese niñe. Una madre centrada podrá acompañar y sostener mucho mejor a ese niñe, adaptando sus intervenciones a sus necesidades con el objetivo de fortalecerle.

Pero hay ciertos casos concretos, en que la «alta demanda» no viene dada por una necesidad del bebé si no de la madre. Entonces, la dependencia o exigencia del bebé no se debe a un rasgo de personalidad si no a unas dinámicas establecidas y unas relaciones de «apego» malinterpretadas por el adulto.

Mujeres que llegan a la experiencia vital con muchas carencias afectivas, de repente descubren a un ser que las ama de forma condicional, de una manera pura e inocente. Y algunas, se enganchan. Se enganchan tanto a esa admiración profunda de su bebé, que necesitan sentir constantemente que se bebé depende única y exclusivamente de ellas. Es un amor muy puro y quizás, por primera vez en la vida eres el centro del universo para alguien.

Y es que es cierto, es así. Dependen de vosotras de una forma absoluta y básica, os necesitan para poder subsistir. Eso hace que se de la fusión emocional y el apego, un vínculo necesario y nutritivo para el bebé. Pero el objetivo debería ser cubrir sus necesidades no tus heridas de niña/adulta.

El apego seguro entre madre y bebé

Es cierto que un bebé durante los primeros meses de vida a quién necesita es a su madre. Es importante crear un vínculo de apego y ofrecer mucha presencia para que el bebé pueda desarrollarse de forma saludable. Sobretodo durante el periodo de la exogestación. Unos nueves meses aproximadamente fuera de la barriga de la madre, donde el bebé sigue desarrollandose.

Por lo tanto, el bebé requiero de tu atención, tu calor y afecto, tu contacto físico… No escatimes en amor, protección y fusiónate con tu bebé. Pasa de los opinólogos y atiende sus demandas como tú sientas que lo debes hacer.

Respeta la necesidad de autonomía del bebé

Pero llega un momento en que el bebé quiere más. Necesita descubrir el mundo. Buscará separarse un poquitito de ti. No mucho. Normalmente manteniendo un contacto visual que le ofrezca seguridad. Pero buscará el movimiento libre, explorar… Cada niñe a su ritmo y no todos con la misma necesidad exploratoria.

Poco a poco, ese bebé, va creciendo y es capaz de vincularse de forma muy profunda e intensa con otros adultos referentes. Si el padre, o la otra parte de la pareja no gestante, ha estado disponible y presente, coge fuerza su relación y se estrechan los lazos. Vale la pena invertir tiempo en ir creando ese vínculo desde el inicio para poder así luego ampliar la seguridad afectiva del niñe con sus dos referentes por igual.

Una vez, oí decir a alguien, que de la maternidad se entra y se sale. Y aunque pueda parecer muy bestia esa afirmación, me sirve como ejemplo para explicar lo que debería pasar all llegar a los dos años aproximadamente, desde el inicio del final del puerperio.

Mamá y ante todo mujer.

La mujer se redescubre. Se reconstruye. Vuelve a conectar con quien era ella, de alguna forma, ahora distinta. A medida que el peque gana autonomía, ella recupera su espacio. Algunas necesitaran meses, otras años, no pasa nada. Todo está bien. Pero no establezcas relaciones de dependencia con el niño o la niña. Deja que poco a poco ya no te necesite para todo. Establece límites. Busca tus momentos de paz, silencio o intimidad. Encuentra un estilo de vida respetuoso contigo misma.

Escucha tus necesidades y valora las suyas. Busca la mirada de tu pareja y redescubriros. Recolocaros si hace falta. Deja que el niño crezca y respeta su autonomía. Ofrécele tu apoyo pero confía en sus posibilidades. No desees ser imprescindible. Delega. Abre espacios y confía en otros adultos referentes. Revisa si eres capaz de amarte a ti misma tanto como para poder llenar tus propios vacíos. Asegúrate de que tu hije NO es quien le da sentido a tu vida. No le toca sostener esa carga emocional.

Si crees que necesitas ayuda para poder establecer relaciones más sanas y saludables con tus hijes no dudes en escribirme y lo trabajamos juntas desde la Consultoría Familiar Online 😉 Es un proceso maravilloso en el que creces y te transformas poniendo unas bases sólidas de AMOR PROPIO desde donde acompañar a tus hijes.

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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