Construir la autoestima

La autoestima es frágil, hay que cuidarla y construirla. Y cuando ya crees que está construida, a veces, pasa algo en la vida, que hace que se tambalee y toca reconstruirla de nuevo.

Además, se confunde. Confundimos autoestima con ego, con egoísmo o con soberbia. Y no, la autoestima pasar por un proceso de reconocerse, aceptar y abrazar lo que somos. No solo nuestras sombras también acoger nuestra luz y estar dispuestos a brillar. La autoestima es amor propio. Y la verdad es que pocas veces hemos tenido la oportunidad de aprender a amarnos.

Y es que aprender a amarse a uno mismo, como todo, se suele aprender de pequeño. Cuando observábamos a nuestros referentes por ese agujerito de la infancia en el que percibes cómo siente el adulto y cómo se comporta.

De niños/as aceptamos que aquello que nuestros cuidadores son, es como debe ser. Adoptamos como nuestras aquellas verdades que nos transmiten nuestros padres y madres. ¿Qué hace cuándo se enfada? ¿Qué hace cuándo está triste? Y poco a poco, vamos aprendiendo a identificar nuestro mundo emocional a través del otro y vamos creando nuestra forma de estar y de relacionarnos en el mundo.

Pasa lo mismo con la forma de amarse. Durante la primera infancia a menudo estamos sostenidos y acompañados por adultos que con desajustes en su autoestima. Y eso determina cómo vamos a aprender a amarnos. Cómo priorizamos nuestras necesidades y cómo las hacemos encajar con el otro.

Infancia y Autoestima

Cuando hablamos de la autoestima en los niños/as rápidamente los adultos son capaces de detectar si existe alguna carencia. Se percatan que «algo no está bien» en su forma de actuar. A veces, los síntomas son baja tolerancia a la frustración, sentimientos de culpa o vergüenza, rabia o reacciones impulsivas, soberbia… Dependerá de cómo haya aprendido a canalizar su malestar y a expresarlo.

Y no estoy segura de si le damos la importancia necesaria cuando hablamos de «baja autoestima». Lo detectamos en las aulas, se comenta en las reuniones de evaluación, estoy segura que se transmite a las familias las entrevistas… ¿Y qué hacemos? ¿Cómo les ayudamos a repararla o construirla?

Voy a intentar trazar algunos caminos para poder acompañarles en la construcción de su identidad con una base de amor y respeto profundo hacia ellos/as mismos.

El referente. El ejemplo.

Empieza contigo. No importa dónde te encuentres. Quizás estás «en ello» y estás aprendiendo a amarte. Quizás nunca te lo habías planteado. Quizás la vida te está pidiendo a gritos que te mires. No lo sé. Lo importante es ser consciente de qué tipo de referente eres. Qué puedes ofrecer. A veces, no podemos ofrecer el modelo ideal de «buena autoestima» pero ¿y si ese no fuera el reto?

Y si la gracia está en mostrar precisamente qué haces tú, cada día, para poder mejorar y construir una buena autoestima. Entonces ahí, no hay culpa. Solo queda el amor. Lanzarles el mensaje poderos de: Te acompaño desde donde estoy hoy. Des de lo que SOY hoy. Con honestidad. Y de esa forma puedes decirle lo importante que es aprender a amarse a uno mismo. Y lo importante que es buscar herramientas que te sirvan a mejorar tu autoestima.

La humildad de no saberlo todo forma parte del ejemplo que ellos/as necesitan.

Valora quién ES

En el momento en que te aceptas y te reconoces. Aprendes a brillar con luz propia. Estás preparada para dar y para poder recibir. Un adulto que puede valorar sus capacidades y está a gusto consigo mismo será capaz de valorar las capacidades del otro. No lo que esperamos que sea o haga. Si no, lo que él o ella ES, en esencia. Con su luz y con su sombra. No hay niño/as perfectos igual que no hay adultos ideales. Pero hay muchas personas que son capaces de acompañar y dar la manos a otras para poder ayudarles a desplegar todo su potencial.

Ofrece espacios.

Dar espacio. Tan importante. Para que pueda crecer, desarrollarse y expresarse. Expresar, liberar tensiones, mostrarse desde su autenticidad… Los seres humanos al ser seres sociales nuestra autoestima pasa por buscar la aprobación de los demás. Pertenecer. Sentirte vinculado y reconocido. Si el niño/a percibe que lo que él es no gusta, intentará cambiar. La vida está llena de personas tristes que un día olvidaron quién eran en realidad.

Además, ofrece espacio, dale un lugar. Hazle sentir que forma parte de algo más grande que él o ella misma. Que no es invisible. Que su presencia suma y cuenta. No le pongas en el centro pero asegúrate de que forma parte del engranaje y de que él o ella lo sabe.

Si te ha gustado este artículo ¡no olvides compartir! 🙂

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

Deja un comentario

Información básica sobre protección de datos

  • Responsable Pau Gallinat .
  • Finalidad Moderar los comentarios.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios Pau Gallinat.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en el Aviso Legal.