¿Cómo transitar las emociones?

En el podcast de hoy voy a tratar de compartirte mi visión sobre qué es para mi transitar las emociones, o regularlas, desde un lenguaje más coaching. Voy a explicarte a qué me refiero cuando digo que las emociones necesitan tiempo y espacio. Y sobre todo cómo llevar a la práctica lo de dejarse sentir las emociones. Es una expresión que usamos pero no estoy segura de si lo tenemos integrado en nuestro día a día de una forma sostenible para nosotras.

Muchas veces, mis clientas vienen a sesión con el objetivo (más o menos consciente) de que las cosas no les afecten. Dicen cosas como: no quiero sentirme así, no quiero estar triste o no quiero enfadarme.

Verás, para mí el equilibrio emocional no va de no sentir. Al contrario, va de dejarse sentir absolutamente cualquier tipo de emoción que aparezca en tu cuerpo, siendo capaces de reconocerla, y de observar qué información trae para ti.

A menudo decimos: «Sí, sí, yo sé que todas las emociones son válidas» pero cuando de repente nos encontramos frente a una emoción de nostalgia, rechazo, vergüenza o añoranza no queremos quedarnos ni un segundo ahí! Nos incomodan las emociones intensas que nos hacen entrar en conflicto interno.

¿Qué solemos hacer con las emociones?

La mayoría de nosotras nunca tuvimos un acompañamiento emocional adecuado así que aprendimos algunas estrategias para no lidiar con esas emociones «negativas» que nos generaban malestar. Aprendimos cómo aprenden los niños y las niñas, observando a los adultos que nos rodeaban. Sin pretenderlo, en muchos casos, los adultos (que tampoco habían tenido referentes sobre inteligencia emocional) nos enseñaron que cuando aparece una emoción intensa podías:

IGNORARLA

BLOQUERALA

EXPLOTAR

Una de las estrategias más frecuentes que asumimos desde muy pequeñas era la de distraernos. Es verdad que a veces la distracción es muy necesaria para poder conectar el placer y salir del bucle mental. Pero distraerse hace que las emociones no sean atendidas. Dando paso a bloqueos internos, emociones no resultas y procesos difíciles no sanados. Eso no significa que no debamos usarla. Simplemente, comprende que es una estrategia cortoplacista y se consciente de que te estás evadiendo.

Otra estrategia es la de «el tiempo lo cura todo», sigo hacia adelante, no me doy espacio para sentir, ignoro o bloqueo y sigo con mi vida como si no pasara nada. Habitualmente explotando en cualquier situación futura que te conecte con el dolor de ese pasado no resuelto. Incluso, proyectando en los demás mis heridas del pasado o mis propias carencias. No hacerse responsable de nuestro mundo emocional a veces tiene un precio muy alto en nuestras relaciones personales.

Entonces ¿Cómo se transita una emoción?

Las emociones hay que sentirlas, reconocerlas, observarlas, atenderlas, colocarlas, expresarlas, etc. Y todo esto desde ME DOY PERMISO PARA SENTIR LO QUE SIENTO.

Sin quedarme enganchada a ella. Dejo que pase, que me atraviese. Es lo que llamamos canalizar la emoción.

Pero en estos temas no podemos ser simplistas, las emociones no conviven solas en nosotras, hay un cuerpo físico y una mente con pensamientos que a la vez generan más emociones que completan nuestros estados internos.

Voy a ponerte un ejemplo por si se hace más fácil así.

Me siento triste. Soy capaz de sentirme triste sin juzgarme. Observo qué tipo de pensamientos hay en ese momento que alimentan esa emoción ¿Cuál es mi diálogo interno?

Un ejercicio que a menudo les doy mis coachees que ayuda a la toma de consciencia es analizar ¿Qué ha sucedido? ¿qué pienso sobre ello? ¿Cómo me siento? ¿Qué necesito? ¿Qué puedo hacer que dependa de mi para elaborar todo esto?

Si te mueves ahí, verás que transitas las emociones sin dejar cargas emocionales que vayan ensuciando tu presente. Una situación que, por ejemplo, te haya hecho sentir mucha desconfianza, no tiene porque implicar que no vuelvas a confiar nunca más si eres capaz de sanar tu dolor cuando toca. Sanarás y continuarás sin dejar heridas abiertas.

Pero si en lugar de eso, ignoro lo que siento. No le presto atención, me lo echo a la espalda porque no tengo tiempo para reflexionar y pensar en mi mundo interno. Entonces, seguramente, aparecerá un desequilibrio y el día menos pensado explotaré con rabia o con un llanto desconsolado.

Hay muchas mujeres llorando la rabia por no saber cómo enfadarse cuando tocaba. Tenemos que aprender a enfadarnos y a ser capaces de expresar la rabia de forma constructiva. Nos ayuda a poner límites y a conservar nuestra dignidad.

Otra cosa que solemos hacer, sin darnos cuenta, es esperar a ese salvador o salvadora que nos saque de nuestro dolor. Caemos en un pensamiento mágico infantil esperando que haya alguien en el mundo capaz de hacernos felices. De ese modo, algunas veces, nos quedamos pasivas frente a algo que nos hace daño esperando que sean los demás quienes busquen una solución. Si lo piensas, verás que es muy injusto esperar que sea el otro el que se encargue de mis emociones o sentimientos.

Solo tu puedes sanar tu dolor. El otro, los demás, tan solo pueden acompañarte, sostener y darte aliento.

Es lo mismo que tú puedes hacer por los demás. Acompañarles en sus procesos vitales ofreciendo sostén y escucha empática.

En el próximo episodio te hablaré de cómo expresar o canalizar las emociones de forma constructiva para ti, y analizaremos por qué cuando nos damos permiso para mostrar nuestros estados internos hay personas a las que les incomoda y suelen cambiar de tema, minimizar o invalidar lo que tu sientes.

¿Te has fijado en eso? ¿Te ha ocurrido alguna vez?

Gisela Baz

Gisela Baz

Conscious Life Coach.
Disfruta de una vida consciente.

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