Alta Sensibilidad y Coronavirus. Cómo nos afecta y qué podemos hacer.

Como ya sabéis me gusta hablar de la Alta Sensibilidad en primera persona. Conozco bien el rasgo porque yo lo soy, mi marido lo es, (incluso más que yo) y porque trabajo con muchas mujeres con ese rasgo.

Quizás por primera vez en mi vida, una etiqueta asociada al verbo “ser” me tranquilizó. Desde muy pequeña me he sentido “rara”.

Lloro en las películas cuando, por fin, los que se aman se encuentran y aplaudo cuando, al final, se besan. También lloro emocionada cuando se repara una injusticia y ganan “los buenos”. Y cuando eso no ocurre y “los malos” campan a sus anchas opto por no poner la tele ni mirar las noticias. Soy incapaz de ver escenas de crueldad.

Puedo sentir la música en todo mi cuerpo. Y me considero una fan absoluta de los gestos de ternura.

Por eso, cuando encontré la etiqueta PAS me sentí comprendida y descubrí que no había nada en mí que estuviese mal. Ahora sé que no encajo en este mundo frenético, ni quiero hacerlo, valoro mi sensibilidad y resulta ser mi mejor herramienta a nivel profesional.

¿Qué es la Alta Sensibilidad?

Como ya te comenté en el episodio 6 de la primera temporada del podcast. La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad que sucede alrededor del 15 al 20% de la población. No es un trastorno ni una patología. Hay personas sensibles y las hay muy sensibles. En el caso de las PAS yo diría que somos extremadamente sensibles. Tiene que ver con lo neurosensorial y tiene componente hereditario.

No es un tema solo de sensibilidad emocional si no que hay una sensibilidad cognitiva en nuestro sistema nervioso cerebral. Nuestro cerebro se sobreestimula con mayor facilidad y las cosas nos afectan mucho. Hablamos de una sensibilidad física, emocional y sensorial. Sensibilidad social y ética. Sensibilidad espiritual y estética.

Ahora bien, como siempre digo cuando hablo de este tema e término PAS no deja de ser una etiqueta. Te la puedes poner y quitar cuando quieras. Es importante comprender que las etiquetas están genial si nos ayudan a comprender, a diferenciarnos o definirnos pero que es importante que no nos identifiquemos con ellas. Mi vida no gira entorno a que soy PAS, porque también soy muchas otras cosas que me caracterizan.

Seguramente dos personas PAS tendrán puntos en común y formas de entender la vida que las harán conectar de una forma especial pero eso no significa que todas las PAS nos relacionamos igual o que tengamos la misma personalidad.

Sí que es cierto que solemos asustarnos con facilidad, sentimos la necesidad de caer bien, mostramos una tendencia a evitar conflictos o nos agobiamos cuando hay mucha gente alrededor. D

Las personas con alta sensibilidad solemos ser detallistas, perfeccionistas, empáticas, intuitivas y muchas veces nos podemos llegar a sentir muy incomprendidas. 

Esto no quiere decir que seamos introvertidas (al menos, no tiene por qué), ni que necesariamente tengamos altas capacidades aunque a veces así es.

Lo que sí hace esa etiqueta es ayudarnos a normalizar nuestra forma de funcionar, no juzgarnos y añadir comprensión sobre nosotras mismas.

No te quedes con la etiqueta.

Pero ojo, no te quedes en la forma y en la etiqueta. Te invito a que en lugar de justificarte en “es que soy PAS”, Te sirva para tomar acción y a trabajar en tu regulación de conducta y emocional con mayor atención.

Por eso hoy quiero hablarte de cómo las personas con Alta Sensibilidad podemos lidiar con la situación de pandemia actual des de la protección y el autocuidado.

Si algo dejan claros los expertos en salud mental es que a todo el mundo le está afectando las medidas y restricciones frente al COVID y ya se están observando las primeras secuelas. Se habla de fatiga pandémica para referirse a síntomas como: tensión, angustia, desgana, desmotivación… Por lo tanto, a nosotras nos puede afectar mucho más.

Ser PAS en plena pandemia.

La Sensibilidad es un don. Nos ayuda a conectar con las demás personas, a captar sensaciones, a percibir matices y a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida con mayor intensidad.

Ahora bien, nuestra sensibilidad también nos hace más propensas a contagiarnos de las emociones del entorno, nos conecta con nuestra vulnerabilidad y podemos llegar a sentir emociones muy intensas que nos hagan sentir abrumadas o sobrepasadas.

El Covid ha despertado cantidades abismales de miedo, frustración o sentimiento de injusticia en muchas de las personas PAS. Sentimos amenazada nuestra salud y lo que es peor ¡la de nuestros seres queridos!

Todas estas emociones comparten la función de preservar la vida. Pero seguramente, llevas meses teniendo la sensación de estar en una montaña rusa emocional.

Nuestra sensibilidad y consciencia social es tan grande que podemos empatizar con el dolor que se desprende en toda la humanidad. Si nos quedamos ahí podemos llegar a sufrir mucho cuando pensamos en todo el sufrimiento colectivo. Así que ¿Cómo nos podemos cuidar?

¿Cómo nos podemos cuidar?

Conecta con tus fortalezas. Las propias, las que forman parte de ti y a demás con las fortalezas propias del rasgo. Por ejemplo, tu capacidad de empatía puede hacerte conectar con tu solidaridad. ¿Qué puedo hacer des de dónde yo estoy para poder atender mi necesidad de cuidar al otro de forma solidaria?

También puede ser que tengamos un alto rasgo de ansiedad, es decir, que respondamos con ansiedad ante situaciones de incertidumbre. El Coronavirus está afectando a la economía de todos los países, y generando situaciones críticas en empresas de todo el mundo. Esta amenaza genera mucha inseguridad.

¿Qué fortaleza podrías poner ahí? ¿Quizás tu capacidad para sentir qué necesitas en cada momento, esa facilidad de autoescucha podría irte bien para prevenir?

Como PAS eres capaz de sentir emociones placenteras con mucha intensidad: la esperanza, la confianza, la solidaridad, la empatía, la unidad o el apoyo. Refuérzate en ellas. Estoy convencida de que eres capaz de nutrirte y de encontrar felicidad en detalles que para otras personas pasan desapercibidos.

A demás, nos puede ayudar centrarnos en lo que realmente está bajo nuestra influencia. No anticiparnos haciendo predicciones catastrofistas. Ajustar las expectativas sobre los resultados y no olvides ¡Celebrarte! Busca la forma de premiar tu esfuerzo y valentía cada día. Lo estás haciendo bien.

Aprovecha tu capacidad reflexiva para procesar toda la información que te llega. Busca la forma de discernir la información que te va bien de la que te genera más angustia. Y filtra.

No olvides expresar tu mundo emocional y vaciar tu mente cuando empieces a rumiar.

Gisela Baz

Gisela Baz

Psicopedagoga y Coach

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